Hidratación en Verano

El calor, la humedad y el ejercicio físico hacen que el organismo requiera, en general, más hidratación para seguir funcionando correctamente. Por este motivo, en verano resulta especialmente importante prestar más atención a la hidratación e incrementar la ingesta de líquidos para recuperar las pérdidas de agua del organismo y, si es necesario, también de sales minerales.

La deshidratación provoca cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración, malestar general… Una pérdida del 2% del agua corporal supone entre otros síntomas, una merma del 20% de la energía física y cuando se pierde el 10% se eleva el riesgo de sufrir complicaciones graves.

Se pueden seguir los siguientes consejos:

1. No hace falta tener sed para líquidos, pues aunque la sed es una señal que nos avisa de que ya hay que ingerir líquidos es mejor adelantarse a ella.

2. Consumir entre 2 y 2,5 litros de líquidos diarios. Estos líquidos pueden ser consumidos a través de los alimentos o de las bebidas, siendo de especial importancia mantener una adecuada hidratación en las comidas.

3. El calor y la sequedad ambiental así como otras circunstancias especiales pueden favorecer la deshidratación. En caso de tener síntomas como sed, sequedad de mucosas y de la piel o disminución de la cantidad de orina, se deben consumir bebidas que reestablezcan el equilibrio hídrico del cuerpo.

4. En caso de practicar alguna actividad física, aunque sea de forma moderada, la hidratación es esencial antes, durante y después de su práctica, ya que el ejercicio produce la eliminación de agua y sales minerales. Está desaconsejado realizar ejercicio en las horas centrales del día durante la época estival.

5. Las dietas pueden variar los requerimientos específicos de agua y, por tanto, las necesidades de hidratación. Sin embargo es importante mantener un modelo rutinario de ingesta de líquidos durante todo el día, con especial atención en momentos de calor y actividad física.